
Aquí ha nacido y terminado la vida, la esperanza y las desilusiones, las alegrías y las tristezas. El Mapocho ha sido testigo del dolor de una dictadura que intentó borrar historias, pero también de un pueblo que volvió a encontrarse en las calles para exigir dignidad. Entre aguas que cargan memoria y cielos que arden al final del día, permanece la esperanza de construir un Chile más justo.